Ontinyent y la peatonalización: Crónica de tres errores anunciados


Peatonalizaciones en Ontinyent: ¿avances o retrocesos?

La transformación de espacios urbanos para restringir el tráfico rodado, conocida como peatonalización, suele presentarse como una medida de modernización urbana y mejora de la calidad de vida. Sin embargo, en Ontinyent, las experiencias recientes con estas actuaciones han mostrado resultados preocupantes que merecen una profunda reflexión.

Calle Mayor: el principio del fin

La primera experiencia significativa en la ciudad fue la peatonalización de la Calle Mayor. Originalmente, esta vía era un eje comercial vibrante que conectaba puntos estratégicos del casco antiguo con el resto de la ciudad. Tras su cierre al tráfico, lejos de dinamizar el área, se produjo un progresivo declive comercial y una disminución notable del tránsito peatonal real. Muchos comercios históricos cerraron sus puertas, incapaces de adaptarse al drástico cambio de hábitos que la peatonalización impuso.

San Antonio: crónica de un fracaso anunciado

La experiencia negativa de la Calle Mayor parecía suficiente para reconsiderar este tipo de actuaciones, pero años más tarde llegó la peatonalización del barrio de San Antonio. De nuevo, la teoría superó con creces a la práctica, y la realidad golpeó duramente al tejido comercial local. Los vecinos y comerciantes denunciaron desde el primer momento que la medida era inoportuna y poco consensuada. El resultado: calles menos frecuentadas, descenso en las ventas, y la desaparición gradual del pequeño comercio que tanto caracterizaba a este barrio.

Plaza de la Concepción: otro error en camino

Actualmente, se aproxima la tercera gran intervención: la peatonalización de la Plaza de la Concepción. Este lugar, corazón histórico y comercial vital para Ontinyent, enfrenta una incertidumbre considerable. Las experiencias anteriores deberían haber servido de aprendizaje, pero parece repetirse la misma dinámica: falta de consenso real, estudios incompletos sobre el impacto económico y social, y una aparente desconexión de los responsables municipales con la realidad cotidiana del comercio local y las necesidades reales de los vecinos. En muchos casos, los criterios para llevar a cabo estas intervenciones, como ocurre con la Plaza de la Concepción, parecen limitarse al argumento de «si no vamos a perder la subvención». En otras palabras, para justificar la percepción de una subvención, se acaba perjudicando el entorno comercial y social local.

Ejemplos cercanos a considerar

Quizás Ontinyent debería fijarse en ejemplos cercanos como Xàtiva o Alcoy, ciudades que mantienen más vitalidad comercial y social, y que hasta ahora no han optado por peatonalizar sus plazas o calles principales. Resulta revelador que municipios cercanos con mayor actividad económica hayan decidido proteger su comercio local evitando actuaciones tan drásticas.

El temor al poder municipal

Un aspecto llamativo y preocupante en Ontinyent es la mentalidad de muchos ciudadanos que muestran una incomprensible reticencia a expresar desacuerdos frente al Ayuntamiento. Este temor a contradecir o cuestionar las decisiones municipales contrasta notablemente con la actitud más abierta y crítica observada en poblaciones cercanas como Xàtiva o Alcoy, donde la población parece tener menos reparos en manifestar sus opiniones, incluso cuando van en contra de las decisiones oficiales.

¿Modernidad o desconexión?

La peatonalización puede ser una herramienta útil y valiosa cuando responde a una planificación integral y participativa. Sin embargo, las experiencias en Ontinyent sugieren que, sin una verdadera escucha a comerciantes y residentes, estas actuaciones derivan en efectos contraproducentes que perjudican la vida cotidiana, el comercio local y, en definitiva, el propio futuro económico y social de la ciudad.

Quizás sea momento de replantearse si estas medidas responden realmente a las necesidades de Ontinyent, o si simplemente obedecen a criterios alejados de la realidad y del bienestar de quienes viven y trabajan día a día en sus calles.

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