La peatonalización de la Plaza de la Concepción: otro golpe a la vitalidad de Ontinyent


La reciente decisión de peatonalizar la Plaza de la Concepción en Ontinyent, financiada íntegramente por una subvención de 2,5 millones de euros de la Diputación de Valencia, deja al descubierto una vez más la deficiente gestión municipal en términos de movilidad urbana y planificación estratégica.

A simple vista, podría parecer que esta intervención pretende beneficiar a los ciudadanos, apostando por espacios más accesibles y amigables para los peatones. Sin embargo, la realidad que ya se ha visto en otras zonas de la ciudad indica que las peatonalizaciones ejecutadas sin una planificación profunda y realista suelen traducirse en espacios desiertos, con comercios cerrados y calles sin vida.

La Plaza de la Concepción nunca ha presentado problemas graves derivados del tráfico rodado que justifiquen esta drástica decisión. Al contrario, esta área mantenía una convivencia saludable y dinámica entre vehículos, peatones y comerciantes. Ahora, bajo el argumento simplista de «no perder una subvención», Ontinyent arriesga convertir este céntrico y animado lugar en otro espacio olvidado y sin vida.

Además, esta medida pone de manifiesto nuevamente el escaso interés municipal por abordar seriamente los verdaderos desafíos de movilidad en la ciudad, como la falta de aparcamientos suficientes y adecuados. Peatonalizar sin ofrecer alternativas sólidas para el estacionamiento es condenar al comercio local y generar frustración entre residentes y visitantes. Por si esto fuera poco, la inminente desaparición del parking de Paduana agravará todavía más la situación, obligando a los residentes, especialmente personas mayores que no dispongan de plazas de garaje propias, a estacionar sus vehículos a más de 500 metros de sus domicilios.

Negocios locales como el estanco, la frutería, la tienda de electrodomésticos o una reciente clínica estética verán gravemente afectados sus ingresos, enfrentándose a una potencial pérdida de clientela debido a la disminución del tránsito vehicular y la dificultad añadida para el estacionamiento cercano.

La experiencia previa en otros barrios y plazas de Ontinyent debería haber servido de advertencia. Lamentablemente, parece que el Ayuntamiento prefiere repetir errores del pasado antes que aprender de ellos.

En definitiva, bajo la apariencia de modernidad y sostenibilidad, la peatonalización de la Plaza de la Concepción amenaza con convertirse en otra decisión precipitada y carente de visión a largo plazo, que acabará dañando más que beneficiando a Ontinyent.

De momento los únicos beneficiados de estas «tan necesarias obras» son las dos empresas constructoras que se han adjudicado las obras.

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